¿Y los que no están en Chrome? Fuera también están tus audiencias

Durante años hemos vivido pendientes de una fecha: el fin de las cookies de terceros. Google lo había prometido (y pospuesto) una y otra vez. Ahora, todo apunta a que ese «final» no llegará como se esperaba. ¿Significa eso que podemos relajarnos y seguir como hasta ahora? En absoluto.
Chrome concentra el 65% de la cuota de mercado en navegadores, lo que permite a las cookies de terceros seguir ofreciendo una cobertura significativa. De hecho, su potencial sigue siendo enorme en términos de activación y segmentación. Pero no total. Nos estamos dejando fuera a millones de usuarios que navegan desde Safari, Firefox u otros buscadores, que consumen contenido desde apps móviles, o que viven en plataformas cerradas como Meta o TikTok, donde las cookies de terceros simplemente no existen.
Por eso, seguir confiando exclusivamente en ellas es limitar la visión. Ya no se trata de abandonarlas, sino de reubicarlas: las cookies de terceros deben ser parte de una estrategia más amplia, donde convivan con otras fuentes de datos que aporten nuevas formas de segmentar audiencias.
La realidad es que el ecosistema digital ha cambiado. Y también debe hacerlo nuestra forma de entender a las personas. No podemos conformarnos con segmentar únicamente a partir de lo que el usuario declara (edad, género, intereses aproximados). Necesitamos comprender cómo se comporta. ¿Qué contenidos consume? ¿Con qué frecuencia vuelve? ¿Qué trayectorias sigue antes de convertir?
En Glocally llevamos tiempo trabajando justo en ese ángulo: la observación profunda del comportamiento. Mapear patrones, identificar señales, interpretar silencios. Entender a las personas no solo por lo que dicen, sino por cómo se mueven.
En este nuevo contexto, una de las claves está en construir inteligencia a partir del dato comportamental. Porque ahí es donde realmente aparecen los matices, las oportunidades y las verdaderas audiencias.
No hay un «fin de las cookies». Pero sí hay un punto de inflexión: ahora sabemos que seguir apostando solo por ellas es insuficiente. Las marcas que quieran seguir conectando con las personas necesitan algo más que datos. Necesitan comprender.


